EL ARTE MUDÉJAR TUROLENSE

 

 

INTRODUCCIÓN

Antes de llegar el Islam a nuestra Península , ésta ya se había nutrido de diversas culturas tales como la grecolatina, la bizantina, la sasánida, la selyuquí o la bereber, sumándose a todo ese bagaje cultural diversas tradiciones como la celta, íbera, romana, visigótica etc, forjadoras de una gran cultura.
El pueblo musulmán fue el artífice de una civilización urbana y es por ello que tras la conquista se fundaron nuevas ciudades y se reedificaron otras de mayor antigüedad que habían quedado despobladas después de la caída del Imperio Romano.
Fundamentalmente en estas ciudades se cultivaron las artes y las ciencias, y se crearon diversos centros de estudios. En Aragón caben destacar el que creó el rey Hudí Al-Muqtadir en el palacio de la Aljafería de Zaragoza, el cual llegó a ser un lugar de encuentro de astrónomos, poetas, pensadores, médicos, etc, y la Escuela de Traductores de Tarazona (Zaragoza) la cual todavía subsiste.
A finales del siglo XI, después de la disolución del Califato de Córdoba y la formación de los Reinos de Taifas, los cristianos comenzaron el proceso de reconquista de los territorios ocupados por los musulmanes. En Aragón sería Alfonso I "El Batallador" el encargado de entrar en la ciudad de Zaragoza en 1118, iniciándose a partir de ese momento un nuevo proceso, el de repoblación de los terrenos recuperados a los musulmanes, para lo cual era imprescindible la permanencia de los habitantes musulmanes en nuestras tierras, y a los que actualmente se les denomina "mudéjares”.

LO MUDÉJAR

Amador de los Ríos llamó mudéjares a las manifestaciones artísticas de los musulmanes que vivieron bajo los cristianos vencedores. Esta idea ha sido revisada a la luz de las modernas aportaciones históricas y estéticas, porque erróneamente se había ligado lo estético con lo étnico, cuando un estilo se determina por sus características propias y no por sus artífices.
Examinado lo mudéjar en su esencia, se trata de un estilo autóctono muy original, que responde a las exigencias de la tierra y del pueblo: exhibición de volúmenes rotundos y de decoraciones planistas dispuestas bajo rígida disciplina geométrica. El arte hispano-musulmán fue por tanto, en gran parte, el arte nacional de la España medieval. La más feliz intuición del maestro Menéndez y Pelayo en el terreno artístico fue considerar lo mudéjar como el único estilo peculiarmente español del que podemos envanecernos. Únicamente considerado como estilo nacional se comprenderá su proyección histórica. Tan hondas raíces echó en nuestro suelo que rara será la forma artística que no surgiera tocada de mudejarismo.
Lo mudéjar, en su fuente original, es oriental, islámico. Sus volúmenes tan regularmente aristados, no pesan, no son masa. Sus decoraciones carecen de relieve y dan la impresión de ser brillantes y fastuosos tapices. Por ese amor a lo irreal, fantástico e ingrávido podríamos calificar a lo mudéjar como un romanticismo prematuro. España fue campo de interacción entre Oriente y Occidente, que aparecieron tanto en lucha como en ambiente de fecunda paz. La convivencia de de moros y cristianos motivó el ensamblaje de sus formas artísticas y culturales. Algunos ensayistas han extendido el término de mudéjar a toda la obra artística, literaria, jurídica, económica, filosófica, etc, donde se combinen armónicamente lo cristiano y lo musulmán. No sólo la literatura aljamiada, sino buena parte de la obra del rey Sabio, el Libro del Buen Amor o los romances, han sido calificados como mudéjares.

SIGNIFICADO DEL TÉRMINO MUDÉJAR

El término “mudéjar” proviene del vocablo árabe mudayyan, que significa aquel a quien le ha sido permitido quedarse. El espíritu de tolerancia religiosa existente en España durante la Edad Media, al tiempo que los reinos cristianos del norte de la península avanzaban hacia el sur reconquistando el territorio español dominado por el Islam, hizo posible que la población musulmana vencida permaneciese aquí bajo el dominio político cristiano en unas condiciones bastante razonables puesto que se les permitió conservar su lengua árabe, su religión islámica y su propia organización social. Bien es cierto que la decisión política de autorizar la permanencia de la población dominada respondía entre otras causas a una imprescindible necesidad social, ya que hubiese sido muy difícil la repoblación de las tierras conquistadas de haber sido expulsada toda la población musulmana vencida.
Esta población musulmana sometida y que permaneció bajo dominio cristiano tras el proceso de la reconquista, es denominada actualmente con el nombre de mudéjar, término relativamente moderno porque los mudéjares eran comúnmente conocidos como moros en la época medieval.

EL ARTE MUDÉJAR ARAGONÉS

Cerámica mudéjar aragonesaLa arquitectura mudéjar aragonesa tiene un acentuado carácter popular y tradicional, pues los realizadores fueron los moriscos o mudéjares, muy numerosos en Aragón, donde permanecieron más tiempo ejerciendo su oficio, y de tal manera se encariñó el pueblo con su manera de construir que dentro del siglo XVIII pervivieron las técnicas mudéjares, cuando los moriscos hacía tiempo que habían sido expulsados. Sus materiales preferidos fueron el yeso, el ladrillo y la madera, pero los maestros aragoneses no aportaron ninguna solución técnica importante. Como es de sobra conocido, el mudejarismo, siempre tan maleable, se adaptó a los nuevos estilos presentando un sesgo original.
Es un arte gestado por los artistas mudéjares conocidos como alarifes, musulmanes en su mayoría, que permanecieron en territorio cristiano tras la Reconquista. Eran expertos en la artesanía, albañilería y carpintería. Su gran conocimiento de las formas y técnicas arquitectónicas islámicas les permitió engendrar un arte distinto.
Pertenece a un amplio periodo de tiempo comprendido entre los siglos XIII y XVI y constituye una manifestación artística excepcional, que no forma parte ni de la cultura occidental europea ni de la cultura islámica sino que conforma un auténtico enclave cultural el cual fue posible gracias a unas circunstancias excepcionales de convivencia entre cristianos y musulmanes en la España medieval. El arte mudéjar aragonés no tiene parangón en la cultura universal ni con respecto al resto de los focos mudéjares españoles, ya que es la manifestación más genuina y de mayor unidad formal de todos ellos. Es la expresión de la evolución de las técnicas constructivas mudéjares tanto desde el punto de vista estructural como formal y símbolo de integración de las artes arquitectura-cerámica-talla-pintura, como proceso estético hacia lo bello.
Se concentra principalmente en aquellas zonas de los valles donde escaseaba la piedra sillar para el trabajo de cantería, si bien disponían de fértiles huertas, regadas con acequias de nueva construcción o remodeladas de la época romana: el valle medio del Ebro, la cuenca del Jiloca y del Jalón, y en concreto en Teruel, Zaragoza, Calatayud, Tarazona, Daroca,Tobed y Cervera de la Cañada, lugares que atesoran ricos monumentos mudéjares, algunos de los cuales, aunque comenzados en piedra, fueron terminados con el ladrillo propio del estilo mudéjar.
La mayoría de los monumentos mudéjares están ubicados en la provincia de Teruel, destacando entre ellos los de arquitectura religiosa como las Torres de San Pedro, San Salvador y San Martín, todas ellas del s. XIV, así como la Torre de la Catedral de Teruel y su artesonado (S.XII). Como ejemplo de arquitectura civil cabe destacar el Palacio de la Aljafería (S.XIV) en Zaragoza.

CARACTERÍSTICAS DEL MUDÉJAR ARAGONÉS

Dentro del arte mudéjar quedan englobadas todas aquellas manifestaciones artísticas desarrolladas en España desde finales del siglo XII hasta principios del siglo XVI, y cuya característica principal es el empleo de las formas y técnicas de origen árabe en las construcciones que se llevaron a cabo en el territorio cristiano. Otras características destacadas son:
-Fue un arte fundamentalmente decorativo que se nutrió de los materiales que hallaba en las zonas en las que se difundió (barro vidriado, ladrillos, yeso, etc), materiales que resultaban baratos si bien un tanto frágiles. La decoración se basa fundamentalmente en la colocación de dichos materiales formando motivos geométricos tales como rombos, paños de sebka, etc.
-El estilo se aplicó tanto en la arquitectura religiosa (mezquitas, sinagogas e iglesias), como en la arquitectura civil, si bien destacó más en las primeras.

Detalle mudéjar del ladrillo
Estrella mudéjar
Cuenco cerámico mudéjar
Detalle mudéjar del yeso
Heráldica mudéjar
Policromía mudéjar
Bóveda de crucería
Arcos de medio punto

-Las iglesias mudéjares presentan entre una y tres naves rematadas en ábsides semicirculares. Las cubiertas suelen ser planas o, más frecuentemente, a dos aguas realizadas con armaduras de madera.
-Es un arte en el que destaca la presencia de torres con estructura de los alminares musulmanes, que, generalmente, se elevan junto a la fachada o junto al ábside, y muestran fantásticos conjuntos geométricos de yesos y cerámicas de distintos colores.
- Los elementos decorativos ofrecen un juego de luces y sombras: cuando la luz incide sobre ellos se forman bellos contrastes entre luces y sombras.
- La cerámica utilizada es cerámica vidriada, pintada en blanco, azul y verde. Ofrece la particularidad de que al incidir la luz, proporcionan magníficos destellos, convirtiendo la obra en cuestión en algo vivo, dinámico y cuya visión impacta sobremanera.
- Posee espectaculares techumbres de madera (alfarjes) decoradas con motivos geométricos, seres de naturaleza corpórea y animales con colores de origen natural (tierras, rojos, azules y amarillos).

LOS MUDÉJARES TUROLENSES

Desde sus cimientos, la ciudad de Teruel se nos confirma como una ciudad cristiana, sin que permaneciese en ella población mora. Mudéjares tributarios o sometidos debió haber muchos en Teruel, tanto cautivos redimidos por el trabajo como llegados de otras latitudes, conformando un asentamiento disperso dentro de la ciudad. El Fuero de Teruel consideró libres a estos moros de paz, que podían convivir con los cristianos en paridad de derechos sociales. La clase mudéjar fue muy dinámica, absorbiendo entonces gran parte de la vida económica de la ciudad; además de labradores fueron herreros, zapateros, peleteros, tejedores, tintoreros y alfareros de tejas, ladrillos, cántaros y ollas. A los mudéjares debe Teruel su época dorada, destacando en dos especialidades artísticas: la arquitectura y la cerámica. Con respecto a la cerámica el Fuero de Teruel reglamentó la fabricación de tejas, ladrillos, ollas, cántaros, tinajas, platos, vasos, etc. La ciudad fue durante los siglos XIII y XIV un centro especializado en la elaboración de azulejos, placas, columnitas y escudillas destinados a la decoración de las torres. El material cerámico consistente en una pasta ferruginosa, muy rojiza, barnizada de blanco, sobre la que se destacan los morados puros y los verdes brillantes.
La mención de los moros en unas ordenanzas concejiles de 1258 nos permite suponerles para entonces una cierta entidad, y lo mismo cabe deducir de la política real de Pedro III, que en 1285 establece una normativa favorecedora de la inmigración que les permite la adquisición de fincas rústicas a la par que estipula privilegios fiscales, aduciendo que existían muchos moros de fuera que deseaban poblar la morería turolense.

Carpinteros y pintores mudéjares - Techumbre de la Catedral de Teruel

De esta forma cristaliza a fines del siglo XIII una morería abierta, con sus habitantes dispersos por la ciudad y una mayor densidad en torno al portal de Daroca y la torre de San Martín, al norte del casco urbano, donde se emplazaba la mezquita. Y por otro lado una morería integrada por inmigrantes, tanto cautivos redimidos como llegados de otras tierras.
Todas estas consideraciones históricas hacen entender correctamente el significado del término mudéjar aplicado al arte, que no puede ser definido como un arte hecho por los mudéjares, sino que, en un parangón con la propia situación de la población mudéjar, puede definirse como la permanencia y desarrollo que el arte islámico tiene en la España cristiana tras la reconquista de los territorios dominados por el Islam.
El mudéjar es, pues, la manifestación artística de la sociedad medieval hispánica, en cuyo desarrollo histórico influyen tanto los precedentes del arte hispanomusulmán cuanto los condicionamientos del nuevo medio político y social del cristiano; de manera que el arte mudéjar se nutre indistintamente del arte cristiano medieval y del arte hispanomusulmán.
Por ello, se trata de un fenómeno artístico singular y único, fruto de la convivencia religiosa en la España medieval; un fenómeno artístico que no tiene parangón posible, que es privativo del arte español y que como afirmara Menéndez Pelayo, es “el único tipo de construcción peculiarmente español del que podemos envanecernos”.

EL ARTE MUDÉJAR TUROLENSE

La diferencia del mudéjar turolense respecto al hispánico se basa fundamentalmente en dos características: en primer lugar en la utilización exuberante de la cerámica vidriada aplicada a la arquitectura, caso frecuente también en el mudéjar aragonés, pero sin alcanzar la hipertrofia turolense, y que no encuentra equivalencia en el resto de los focos mudéjares españoles, donde en ninguno se alcanza la abundancia y diversidad del sistema ornamental cerámico, tal vez solamente comparable, salvando las distancias geográficas y culturales, a la profusión ornamental de la azulejería en el arte islámico de oriente a partir del siglo XIII; y en segundo lugar la apertura a las fórmulas estructurales y ornamentales de tradición almohade, dado el peculiar emplazamiento geográfico de Teruel, territorio de frontera abierto a las novedades e influencias que llegaban desde el sur de la península.
La cerámica vidriada aplicada a la ornamentación arquitectónica es uno de los rasgos formales más decisivos de la arquitectura mudéjar aragonesa, y sobre todo turolense, no constituyendo un simple aditamento, sino que a través de ella se incorpora el color y el brillo luminosos a una nueva arquitectura, en la que la decoración de las superficies se erige en valor fundamental. Ya en los fueros concedidos en el año 1177 por Alfonso II a la ciudad de Teruel se dedicó especial atención a las actividades alfareras y a la reglamentación de dichos oficios, diferenciándose los maestros de ladrillos y tejas de los que fabricaban cántaros y ollas.

Columnitas de cerámica mudejar
Arcos mudéjares de medio punto entrecruzados
Detalle de decoración ornamental mudéjar en ladrillo y cuendo de cerámica vidriada

Y precisamente los más antiguos testimonios materiales de la producción cerámica turolense son las piezas incorporadas en sus torres mudéjares, en la decoración aplicada a la torre de la iglesia de Santa María de Mediavilla, actual catedral de Teruel, construida a mediados del siglo XIII. No se trata de piezas reutilizadas, sino que fueron hechas expresamente para la ornamentación arquitectónica, circunstancia que corrobora la antigüedad y primacía de los alfares turolenses en su serie de cerámica verde y manganeso, de tradición islámica cordobesa.
Entre los maestros mudéjares azulejeros de Teruel caben mencionar a Abdulhaziz de Bocayren y a su hijo Abdomalich, de origen valenciano, a quienes el rey Jaime II les concedió desde Valencia, el 8 de abril de 1306, exención de todo tipo de impuestos a cambio de todos los trabajos de azulejos que habían hecho y harían para obras reales.
Junto a la cerámica, también singulariza al mudéjar turolense la profusa utilización del ladrillo, igualmente material característico del mudéjar aragonés, con carácter no ya sólo constructivo sino también ornamental: el ladrillo resaltado de las torres de San Martín y El Salvador formando grandes paños de sebqa de tradición almohade, y donde destacan los motivos de lazo de cuatro octogonal formando estrellas de ocho puntas combinadas con cruces y los arcos mixtilíneos y lobulados que prolongan sus ramas entrecruzándolas, sólo pueden ser equiparables en su plasticidad al uso del ladrillo en algunas regiones musulmanas orientales.

Detalle mudéjar de ladrillo, cerámica y arcos de medio punto
Paño de sebka formado por estrellas de ocho puntas combinadas cun cruces

Y desde el punto de vista estructural, la techumbre de la catedral de Teruel es una de las armaduras de par y nudillo más antiguas del mudéjar hispánico de clara raigambre islámica, mientras que la fórmula de torre campanario, desarrollada en las de San Martín y El Salvador resulta similar a la de los alminares almohades. Es decir, que en la ciudad de Teruel el fenómeno histórico de la inmigración mudéjar, corroborado documentalmente y confirmado por el análisis comparativo, coincide con el fenómeno artístico de las formas importadas.
La fuerte personalidad del mudéjar turolense dentro del foco aragonés, su indiscutible singularidad y su rotunda unidad explican y avalan su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad desde 1986, año en que la UNESCO le concedió dicho título que solamente alcanzan los grandes monumentos del arte universal. En el año 2001 la UNESCO hizo extensivo dicho reconocimiento al resto de los monumentos mudéjares de Aragón.

EL MUDÉJAR TUROLENSE MEDIEVAL

La singularidad artística del mudéjar turolense no se corresponde en absoluto con la cantidad de monumentos conservados. El arte mudéjar de la época medieval se concentra prácticamente en la ciudad de Teruel, que se constituye como un enclave aislado, muy al sur de las tierras del valle medio del Ebro. Del resto de monumentos solamente la iglesia de Montalbán queda vinculada artísticamente con el foco turolense, ya que los otros dos ejemplos conservados, la iglesia de Híjar y la techumbre de la ermita de la Virgen de la Fuente en Peñarroya de Trastavins, están localizados en la comarca del Bajo Aragón.
Esta singularidad, tanto cualitativa como cuantitativa, del mudéjar turolense medieval acrecienta aún más, si cabe, la responsabilidad cultural de preservar estos monumentos.

LA CATEDRAL DE TERUEL

La iglesia de Santa María de Mediavilla (actual Catedral de Teruel)

Iglesia de Santa María de Mediavilla (actual Catedral de Teruel)Entre los monumentos más antiguos conservados del arte mudéjar aragonés destaca la torre de la iglesia de Santa María de Mediavilla, actual catedral de Teruel.
A la iglesia se le conocía en la Edad Media con el nombre de Santa María de Mediavilla. Desde el momento de la fundación de la ciudad Teruel por el rey Alfonso II (1171),Teruel quedó adscrita a la diócesis de Zaragoza ostentando esta iglesia una posición preferente dentro de las nueve parroquias con que contaba la villa y destacando no sólo por su ubicación en el centro urbano sino también por la asignación de rentas y beneficios reales. A partir del año 1423 pasó a ser colegiata por dignidad del pontífice aragonés Benedicto XIII y finalmente catedral en 1587, fecha en la que se creó la diócesis de Teruel.
Según diversos testimonios documentales cabe pensar que la primera etapa de construcción de la iglesia se debió llevar a término hacia el año 1200 y que posteriormente se prosiguió con la torre mudéjar todavía hoy presente, bajo la judicatura de don Juan de Montón entre los años 1257 y 1258.
Según Angel Novella, por la restauración que se realizó tras la guerra civil de 1936, se deduce que en la primera etapa constructiva la iglesia disponía ya de la misma amplitud que actualmente y también poseía tres naves, pero de menor altura, o sea, existió una fábrica de estilo románico, con tres naves las cuales no fueron destruidas sino que se aprovecharon elevando la altura de los muros y se anularon los vanos anteriores abriéndose otros nuevos. Por otro lado también se mantienen dos hipótesis más: una que sostiene que el número de arcadas que separaban las naves de la iglesia primitiva fuese el doble que actualmente, y otra que cabalga entre dos suposiciones: o que la iglesia disponía ya de crucero como la actual durante esta primera construcción, o que carecía del mismo, pero que en cualquier caso contaba con tres ábsides.

Cimborrio de la Catedral de Teruel
Detalle de la reja flamígera del coro de la Catedral de Teruel
Portada de la Catedral de Teruel

Durante la segunda mitad del siglo XIII se lleva a cabo la segunda etapa constructiva continuando con las obras de la fábrica primitiva y que todavía presentaban buen estado: la elevación de sus tres naves, la dotación de nuevas cubiertas, la potenciación de su iluminación, la construcción de un crucero y de tres nuevos ábsides la confección de la actual techumbre mudéjar etc, iniciándose así una nueva etapa constructiva que culminará en el año 1335, con las obras de enlucido y decorado del crucero y de los nuevos ábsides mudéjares dirigidas por el maestro moro Yuçaf de Huzmel.
Con todo lo anteriormente expuesto se cierra la segunda etapa constructiva de la iglesia de Santa María de Mediavilla, quedando configurada su fábrica medieval-mudéjar tal cual nos ha llegado hasta nuestros días. Desde aquel entonces, hasta la edad moderna tan sólo caben mencionar la construcción de capillas laterales y de la sacristía. Durante la edad moderna y contemporánea dos son las intervenciones arquitectónicas dignas de destacar: la construcción del actual cimborrio sobre el espacio central del crucero para dar mas luz al nuevo retablo mayor, obra de Gabriel Joly, que sustituyó al cimborrio anterior de época medieval y cuyas trazas fueron realizadas en 1537 por el maestro Juan Lucas, alias Botero, y llevado a término en 1538 por el maestro Martín de Montalbán. La segunda y última intervención data del año 1909 y corresponde a la gran portada de la iglesia, obra del arquitecto modernista Pablo Monguió, que en base al estilo mudéjar de la torre, consideró el mudéjar como el estilo más adecuado para dicha portada. Como colofón de dicha portada se colocó una reja forjada por el maestro Matías Abad.

Retablo del Altar Mayor de la Catedral de Teruel
Tesoro catedralicio de la Catedral de Teruel
Cripta de los Mártires de la Catedral de Teruel

Una de las joyas de la catedral es el retablo Mayor, dedicado a La Virgen, realizado hacia 1532 por el escultor francés Gabriel Joly, y que constituye una de las mejores obras del Renacimiento español. En él están representados los misterios de la vida de Cristo y de su Madre, que aparece en la hornacina central como asunta a los cielos. Le da luz el cimborrio, construido por Martín de Montalbán (1538). El conjunto es un retablo-custodia para la eucaristía que se reserva permanentemente en el óculo por privilegio del Papa Luna (Benedicto XIII) a las catedrales aragonesas. Tanto el ostentorio como el altar (de plata) son barrocos.
La Capilla de la Coronación de la Virgen. Alberga un magnífico retablo de estilo gótico (s. XV), de autor desconocido. Representa en el centro la Coronación de la Virgen. Es una pieza hispano-flamenca de gran valor, la obra pictórica más importante de la Catedral y de la ciudad. Algunos profetas y reyes del Antiguo Testamento, así como una serie de santos, completan su iconografía.
La Capilla de la Inmaculada. El obispo Pérez Prado hizo construir esta capilla barroca (s. XVIII) en honor de la Inmaculada Concepción. En el centro del retablo, obra del escultor Francisco Moya y dorado por Francisco Villarroya, aparece una bella imagen de la Virgen, flanqueada por san Joaquín y santa Ana, sucediéndose en lo barroco varios bajorrelieves de gran belleza alusivos al Antiguo Testamento.

Capilla de Santa Emerenciana
Capilla de la Coronación
Capilla de la Inmaculada

La Cripta de los Mártires. Fue construida a finales del siglo XVI, como panteón de obispos y canónigos. Quedó totalmente restaurada a finales del siglo XX. En ella se guardan los restos de los beatos Anselmo Polanco (Obispo de la diócesis de Teruel) y Felipe Ripio, cu Vicario general, martirizados el 7 de febrero de 1939 en Pont de Molins (Gerona) y beatificados por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995. Un lienzo, obra del pintor aragonés Agustín Alegre, representa a los beatos y recuerda las circunstancias de su martirio.
La Capilla de los Santos Reyes. Fue construida por el mecenazgo de Don Baltasar de Navarra, canónigo de esta iglesia y después obispo de Tarazona. El retablo es barroco y tiene en el centro la Adoración de los Reyes, copia del cuadro de Rubens existente en el Museo del Prado, realizada por el pintor aragonés Francisco Jiménez de Tarazona. Desde la última restauración de la catedral está destinada a Capilla del Santísimo, a la que puede accederse siempre que el templo está abierto.
También pueden admirarse otras Capillas como la de Santa Emerenciana (s. XVIII) patrona de la ciudad y de la diócesis, y las de Santa Águeda y la de Santo Tomás de Villanueva (ambas de finales del siglo XVII). En la de la Virgen de los Desamparados se expone la gran custodia procesional, obra en plata del orfebre cordobés Bernabé García de los Reyes (1742). Se asienta sobre una espléndida carroza realizada por el escultor Antonio Sanmartín (1907) y restaurada por el maestro artesano José Félez en el año 2000.
En el coro destaca la reja flamígera realizada en 1486 por el maestro Cañamache, y un pelícano que simboliza a Cristo, realizado en 1500 por el taller de Brabante.

La torre Mudéjar de la Catedral de Teruel

Torre mudéjar de la Catedral de TeruelEn lo que a la torre mudéjar se refiere, su construcción se realizó durante el primer proceso constructivo de la iglesia de Santa María de Mediavilla, el cual culminó con la construcción de su actual torre mudéjar, de planta cuadrada, adosada a los pies de la nave central y cuya datación documental se sitúa entre 1257 y 1258, tal y como se ha aludido más arriba y en base a la Relación de los Jueces de Teruel inserta en el Libro Verde de la ciudad.
La torre mudéjar es una torre-puerta, que cumplía y a la vez la función de campanario y de puerta defensiva de la ciudad. Con ella se inicia el modelo tipológico que seguirá el resto de las torres mudéjares de la capital, caracterizado por una excepcional muestra de economía funcional, ya que no sólo sirve de torre campanario sino que se integra en el contexto urbano y defensivo de la ciudad. Es una torre de planta cuadrada, su volumetría se repetirá en el resto de las torres mudéjares turolenses así como la particularidad de presentar la parte baja abierta en forma de gran arco apuntado, prolongado en bóveda de cañón de la misma forma reforzada por arcos fajones, que permite el discurrir de la calle, una de las más características soluciones del urbanismo mudéjar.
Su estructura interna, que imitará así mismo la de San Pedro, es de una sola torre externa de planta cuadrada, dividida en estancias superpuestas comunicadas por el interior posiblemente en su origen a través de escaleras de madera. Por el exterior se constituye en tres cuerpos separados por impostas, llamando la atención el gran friso de arcos de medio punto entrecruzados de su cuerpo central que, labrados en piedra y con decoración de puntas de diamante, van a difundirse ampliamente como motivo ornamental en la arquitectura mudéjar aragonesa, mientras que el cuerpo de campanas se abre por sus cuatro costados en dos series de vanos en arco de medio punto, una encima de la otra.
Estilística y formalmente, en la torre se funde armónicamente lo musulmán y lo cristiano, pues el remate octogonal es posterior. Por un lado podría ser una torre románica que a medida que gana altura se va aligerando e incorporando mayor número de ventanas, hasta quedar los muros prácticamente calados en el cuerpo de campanas. Entre los elementos constructivos de raigambre románica cabe señalar las ventanas en arquivoltas de medio punto, así como los arcos de medio punto, amainelados, del cuerpo superior de campanas, que presenta dos series de vanos superpuestos
Junto a estas características cristianas, aparecen otras típicamente moras, como los frisos de arcos de medio punto entrelazados del primer cuerpo, cuyo precedente más inmediato se halla en la Aljafería de Zaragoza, obra cumbre del arte musulmán del siglo XI. Otro detalle también típicamente musulmán es el alfiz, recuadro que enmarca los diferentes conjuntos de ventanas. Y como aportación más característica del mudéjar destaca toda la decoración de cerámica vidriada que engalana la torre. Su cerámica, la más antigua de España, precedente de la de Paterna, posee unos colores verde y morado, obtenidos con óxido de cobre y de manganeso respectivamente. Esta cerámica vidriada presenta tres formas distintas: discos o platos, fustes y azulejos en forma de rombo, contribuyendo con su brillo a la desmaterialización del muro.
Las reestructuraciones que ha sufrido la torre a lo largo del tiempo han desvirtuado su estructura interior, que originalmente estaba dividida en estancias cubiertas con techo plano de madera y comunicadas por escala del mismo material. Por ello el mayor interés reside en su exterior construido en ladrillo con algunos elementos de piedra sillar y decorada profusamente con aplicaciones de cerámica, características que pervivirán en las demás torres mudéjares turolenses.

La techumbre de la Catedral de Teruel

Techumbre de la Catedral de TeruelLa joya indiscutible del interior de Santa María (la Catedral) es su artesonado o techumbre, considerado como la “Capilla Sextina” del mudéjar español y obra cumbre del arte mudéjar en España, tanto por su novedosa estructura como por su decoración pintada.
No es un artesonado como en ocasiones se le denomina, sino una armadura de madera de par y nudillo. Tiene 32 m de longitud y 7,76 m de anchura, así como 3,50 m de anchura en el almizate y 2,85 m de longitud en los faldones. Su inclinación es de 30°. Los diez tirantes de vigas pareadas dividen visualmente la techumbre en nueve secciones, sistema que se utiliza para la descripción de la misma, numerándose las secciones correlativamente desde el crucero hasta los pies de la nave y siendo la última y novena sección la que tuvo que reponerse totalmente en la restauración realizada tras la Guerra Civil.Tanto desde el punto de vista artístico como estructural y dimensional, es un ejemplar único y excepcional dentro de la arquitectura mudéjar aragonesa e incluso hispanomusulmana, ya que son bastante raras las techumbres conservadas de época medieval y más aún las del siglo XIII.
En lo que a su historia y fecha de construcción se refiere, hasta el día de hoy no se ha hallado documento alguno que corrobore la fecha de su construcción ni la autoría de la misma. Aunque se baraja la posibilidad de que fuese construida en el año 1335, hay que aclarar que no es esta su fecha de construcción y que tal confusión se debe a una errónea interpretación del marqués de Monsalud (1908) sobre un documento del cuaderno de cuentas conservado en el Archivo Catedralicio de Teruel, titulado Recepta de la obra de Sancta María, que data del año 1335 y que tan sólo hace referencia a las obras de enlucido y pintado del crucero y ábsides llevadas a cabo por el maestro moro Yuçaf de Huzmel. Es por ello que hoy por hoy hay que mantener por el momento el anonimato de los maestros carpinteros y pintores que la realizaron y seguir datando por aproximación o por cronología relativa a partir de métodos y fuentes no documentales. En cualquier caso lo que si es bastante probable es que en el año 1335 se desmontaran las cimbras del crucero y de los tres ábsides para su enlucido y que la edificación del primer o antiguo crucero con su cimborrio también debió afectar a la parte de la techumbre que lindaba con el crucero.
Posteriormente, y con anterioridad al 1700, también se cree que se procedió al enmascaramiento de la decoración de los arrocabes o aliceres, ya que hacia el año 1700, en tiempos del obispo Jerónimo Zolivera, la techumbre mudéjar quedó oculta al construirse por debajo de la misma una bóveda encamonada formada por tres tramos de aristas. Dicho ocultamiento llegaría desde el siglo XVIII hasta el año 1953, fecha de inauguración de la hoy catedral, y aunque parezca lo contrario este ocultamiento es el que, en buena medida, ha propiciado la preservación de la techumbre hasta nuestros días

Cabezas - Detalle de la techumbre de la Catedral de Teruel
Animales - Detalle de la techumbre de la Catedral de Teruel
Tabicas - Detalle de la techumbre de la Catedral de Teruel

Fue a partir de finales del siglo XIX cuando, como consecuencia del movimiento cultural regeneracionista turolense, creció el interés por la techumbre de la catedral, siendo diversas las acciones culturales que se llevaron a cabo hasta culminar con la declaración de Monumento Nacional de las torres de San Martín y de El Salvador y de la techumbre de la catedral por Real Orden de 10 de marzo de 1911
Durante la guerra civil de 1936 los daños causados en el patrimonio mudéjar turolense fueron numerosos. Como ejemplo de ello merece la pena citar un informe del servicio de Protección del Tesoro Artístico Nacional, editado en 1938 por el gobierno republicano en Barcelona, que describe de la siguiente manera la techumbre: "La catedral ha sufrido grandes daños, pero casi exclusivamente en sus partes modernas, sobre todo en las naves laterales, cuyas bóvedas estan casi todas en el suelo. Igualmente se han desprendido dos de las tres bóvedas modernas de la nave central, dejando al descubierto, como no se veía desde hace tres siglos, la magnífica armadura mudéjar. Ésta presenta arruinado el tramo de los pies, y una de las alfardas del inmediato está perforada por un proyectil de obús. Sus pérdidas, las más sensibles en el Tesoro Artístico de Teruel, pueden evaluarse en menos de una sexta parte de la obra total. Lo único irreparable sería la destrucción de las tablas pintadas, pero cabe confiar en que aparezcan al realizar, con el cuidado que ya se ha previsto, el desescombro del templo."
Desde finales del año 1938 hasta mediados de 1939 se efectuaron los trabajos de reparación de la techumbre de la catedral. Posteriormente, durante los años 1943, 1944 y 1945, se realizó la tarea de restauración de la techumbre, en la que intervinieron los restauradores del Museo del Prado Tomás Pérez y César Prieto, siendo por aquel entonces director de dicho Museo D. Francisco Javier Sánchez Cantón. La actuación consistió fundamentalmente en la reposición de todo lo desaparecido así como la restauración de lo conservado. De esta manera la catedral de Teruel pudo inaugurarse el 14 agosto de 1953, quedando a la vista en la nave central la techumbre restaurada, al haberse eliminado las bóvedas de aristas barrocas.

Escena de torneo representada en la techumbre de la Catedral de Teruel
Escena de caza representada en la techumbre de la Catedral de Teruel

En el año 1987, el Instituto Central de Restauración de Obras de Arte realizó una labor de protección de la techumbre contra humedades y xilófagos. Finalmente, el Instituto del Patrimonio Histórico Español, bajo la dirección de Ana Carrassón procedió a una completa restauración finalizando tal obra en 1999.
Estructuralmente la techumbre de la catedral de Teruel es una armadura, de par y nudillo, formada por vigas inclinadas de acuerdo con la pendiente del faldón de la cubierta y apoyadas en el vértice superior, entestando con las correspondientes del otro faldón. Estas vigas se colocaban a pequeños intervalos y se denominan pares o alfardas. Para evitar la flecha y pandeo de estas piezas se colocaba a la distancia de un tercio de su longitud desde la cumbrera, una pieza horizontal de igual sección, que une los dos pares y que recibe el nombre de nudillo. Los pares entestan superiormente con los de la otra vertiente, bien directamente o bien con la interposición de una tabla que se denomina hilera. En la parte inferior apoyan en otra pieza de madera corrida llamada estribo y que es la encargada de repartir el peso y el empuje horizontal a los muros. Los pares se colocaban a escasa distancia unos de otros, generalmente separados por una distancia igual a dos veces su propio grueso. La misión del nudillo es evitar la flecha o comba hacia el interior de los pares y absorber parte del empuje horizontal que produce la estructura. Dado que este empuje puede ser considerable, se colocaban otras vigas, los tirantes, uniendo horizontalmente los estribos de los dos lados a fin de contrarrestar los empujes opuestos que se producen en ambos apoyos. Estas vigas, que se colocaban apareadas, eran de mayor tamaño que los pares y nudillos, pues además de tener que trabajar a tracción debían soportar su propio peso con una gran separación entre apoyos. Para reducir ésta se disponían piezas empotradas funcionando como ménsulas, que se denominan canes y cuyas cabezas o extremos libres se decoraban con formas geométricas, zoomórficas o con cabezas humanas. La estructura así concebida tenía la facultad de producir un reparto de las cargas y empujes prácticamente uniforme en todo el perímetro de los apoyos.

Anciano - Detalle de la techumbre de la Catedral de Teruel
Rey,presbítero,siervo y músico - Tabicas de la techumbre de la Catedral de Teruel
Ornamentación vegetal - Detalle de la techumbre de la Catedral de Teruel

Los espacios que quedaban entre los pares y entre los nudillos se cubrían con tablas, las cuales formaban los faldones inclinados y el almizate horizontal. Para aplicar la posterior decoración se dividían las calles o espacios entre pares, enlazando éstos con piezas de unión que tenían formas de hexágonos alargados o de estrellas. Las aristas de estas piezas se biselaban y cortaban con formas especiales. Las zonas de las paredes que quedaban entre los tirantes y los canes se cubrían también con tablas decoradas formando el alicer. Las caras inferiores de las vigas y las tablas que cierran las calles se decoraban con pinturas, las vigas y peinazos con motivos geométricos y las tabicas con un riquísimo repertorio iconográfico, En el centro de cada tramo del almizate, entre dos pares de tirantes, hay un motivo decorativo central compuesto por una cúpula agallonada. En el exterior la nave central hay un alero con canes con pequeños rollos y terminados en estilizadas cabezas de toros.
Desde el punto de vista ornamental e iconográfico hay que subrayar dos cosas: la primera resaltar que gran parte de la decoración pintada fue realizada previamente en el los talleres, salvo los retoques de montaje sobre las piezas sueltas, antes de que éstas fueran montadas definitivamente en la armadura; la segunda que cada una de las piezas del mismo formato podían ser intercambiables en su colocación final en la armadura.

Lucha contra un animal fantástico - Techumbre de la Catedral de Teruel
Lucha contra un animal fantástico - Techumbre de la Catedral de Teruel

En dicha ornamentación pueden distinguirse cuatro series de motivos decorativos: vegetal, geométrico, epigráfico y figurado, además de las posibles combinaciones entre éstos. Los motivos vegetales son básicamente islámicos y constituyen una parte bastante relevante. Los elementos geométricos y epigráficos son de procedencia árabe, si bien algunos de ellos son de procedencia islámica, en especial las rosetas gallonadas o chellas. La cuarta parte relevante del repertorio ornamental está constituida porl los elementos figurados cuyo significado y precedentes han constituido el estudio apasionado de algunos especialistas, dispuestos a encontrar una clave para el complejo mundo de imágenes profanas y sagradas que hay representadas en ella: reyes, reinas, caballeros, nobles, santos, escenas de caza, caballerescas, una representación de los artesanos construyendo la techumbre, escenas religiosas, de animales fantásticos procedentes de los bestiarios, representaciones de los meses del año e imágenes procedentes de la literatura medieval, que para el profesor Santiago Sebastián toda esta rica y compleja visión del mundo representada en la techumbre bien podría estar relacionada con el modo habitual de sistematizar y ordenar el conocimiento del mundo en el siglo XIII.
En lo que al estilo artístico de esta techumbre se refiere, desde el punto de vista técnico, se halla realizada al temple sobre tabla, y desde el punto de vista formal se relaciona con la pintura gótica lineal aragonesa en torno a 1285. Las características de esta ornamentación, ejecutada con una técnica de temple sobre tabla, inducen a suponer la presencia de pintores cristianos colaborando con los mudéjares, aunque es difícil deslindar el trabajo de unos y otros.

LA IGLESIA Y TORRE DE SAN PEDRO

Torre mudéjar de la iglesia de San Pedro (Teruel)Fue la primera que se reformó, construyéndose su actual torre mudéjar a mediados del siglo XIII. A la torre le falta el último cuerpo el cual fue destruido por un incendio. A pesar de ello tiene una altura original de 25 metros y es la única iglesia de Teruel que conserva el conjunto mudéjar de la torre, iglesia y claustro.
La iglesia, construida a lo largo del siglo XIV, responde a la tipología de iglesias de nave única con ábside poligonal y capillas laterales que, cubiertas con bóveda de crucería simple, circundan todo el templo.
Como rasgo distintivo del mudéjar aragonés, un ándito superpuesto sobre las capillas laterales rodea la nave y el ábside, abriéndose únicamente hacia el exterior por medio de arquerías que rememoran la función defensiva de las iglesias fortaleza de época medieval.
El templo ha sufrido sucesivas reformas y restauraciones que han ido transformando su espacio. En el siglo XVIII fue sustituida la puerta principal por el portal que hoy conocemos. Posteriormente, dentro de las obras de restauración llevadas a cabo en 1896, Salvador Gisbert dejaría su impronta pictórica en la decoración interior.
La última restauración acometida durante los primeros años del siglo XXI y dirigida por los arquitectos Antonio Pérez y José María Sanz, ha supuesto la apertura de la misma después de más de una década cerrada al público.
En el exterior de la iglesia llama la atención el ábside. Fue construido en el s. XIV y tiene forma poligonal de siete lados. Declarado junto a la torre de San Pedro Patrimonio Artístico de la Humanidad por la UNESCO en 1986, está decorado con arcos mixtilíneos entrecruzados, de ladrillo resaltado y cerámica vidriada de color verde manganeso y blanco de influencia almohade. Sobre la cubierta aparecen siete torreoncillos de forma octogonal, meramente decorativos. En su interior, la prolongación del ándito se traduce en una serie de ventanas geminadas que lo ponen en contacto con la antigua judería medieval.
Su torre mudéjar es anterior a la torre de Santa María (de la Catedral), pues se utiliza en ella una cerámica de barniz de plomo (cerámica roya) que fue el primer barniz cerámico utilizado en Teruel y que no se repite en ninguna otra de las torres, las cuales presentan un proceso evolutivo de la decoración y de la cerámica vidriada.
Tipológicamente responde al modelo de torre-puerta, ya que en su planta inferior se abre un paso abovedado de cañón apuntado que permite la circulación viaria y su integración en la red urbanística de la ciudad.
Se encuadra dentro de las torres mudéjares de estructura cristiana formada por una única torre exterior de planta rectangular y dividida en tres estancias superpuestas.
La planta de la torre es cuadrada, abriendo su parte baja con un arco apuntado, a modo de torre-puerta, y rematando el cuerpo de campanas con una sola serie de vanos de medio punto. Así mismo presenta el friso de arcos de medio punto entrecruzados, pero esta vez con los arcos en ladrillo, las ventanas en arquivoltas abocinadas de medio punto y recuadradas en alfíz, y los frisos de esquinillas con fustes de cerámica alojados en los entrantes, que como el resto de la decoración cerámica pertenece a la serie verde y morada, la más antigua.
En cuanto a los apliques cerámicos, se reconocen en esta torre tres tipos diferentes:
En primer lugar, están las columnillas verdes y meladas, localizadas en los frisos de esquinillas, en los vanos abocinados y en las franjas de la parte superior de la torre. Un segundo elemento cerámico son los azulejos, verdes y morados, dispuestos como rombos y formando cenefas de tres o cuatro filas que decoran el cuerpo de campanas. En el mismo cuerpo aparecen discos cóncavos en color melado y verde.
En la actualidad, si el visitante lo desea, puede ascender hasta el cuerpo de campanas de la torre, mediante una escalera de caracol que consta de 74 escalones.
Esta torre, al igual que las restantes, fue restaurada tras la guerra civil de 1936 por el arquitecto Manuel Lorente Junquera. Contiene la nota singular de que en uno de sus capiteles en piedra sillar va labrada una mano de Fátima, rasgo de indudable influjo islámico.
Tras construirse la torre, se destruyó la primitiva iglesia y hacia 1319 se construyó en el mismo lugar la actual iglesia gótica de ladrillo. Pero su acabado fue lento porque además de ella se estaban reformando las demás iglesias y entre esas otras había una que urgía más por ser la predilecta: Santa María de Mediavilla.

Cúpula de la iglesia de San Pedro
Pórtico de la iglesia de San Pedro
Interiro de la iglesia de San Pedro

Debió de terminarse bien entrado ya el siglo XIV y con no pocas dificultades económicas, que fueron la causa principal de su lento proceso de construcción.
La iglesia es gótica, de una sola nave y capillas entre los contrafuertes. Está diseñada con un ábside mudéjar de planta poligonal y tribuna sobre las capillas. Su interior se decoró con el mismo estilo que la iglesia de Santa María. La decoración actual de la nave gótica es modernista y fue realizada bajo la dirección del arquitecto Pablo Montguió en 1909.
Merece la pena destacar por su importancia el retablo mayor, de mediados del siglo XVI, parecido al de la Catedral, y, sobre todo, el de la capilla de los amantes (donde se encontraron las momias de Los Amantes). Este retablo dedicado a los santos Cosme y Damián, fue construido por Gabriel Jolí con anterioridad a 1537.
En una pieza anexa a la iglesia se hallaba, años atrás, el mausoleo de Los amantes de Teruel obra en alabastro y bronce realizada por Juan de Ávalos, el escultor del Valle de los Caídos. El motivo de su emplazamiento en esta iglesia no es otro sino el de haber sido halladas en 1555 las momias de Los Amantes en la capilla de San Cosme y San Damián junto a un documento antiguo que recogía el suceso.
Notable es también de destacar en esta iglesia el claustro mudéjar, si bien en 1901 el arquitecto tarraconense Pablo Montguió realizó una profunda reforma que consistió fundamentalmente en colocar tracerías neogóticas en los arcos.
Tanto la Iglesia como la Torre de San Pedro forman parte de la red de monumentos mudéjares aragoneses declarados Patrimonio Artístico de la Humanidad por la UNESCO, en 1986.
Desde el año 2005 ya puede visitarse el interior esta iglesia, el interior de la torre y el nuevo Mausoleo de los Amantes de Teruel, ubicado en un edificio totalmente nuevo que ha sido construido al lado mismo de la iglesia. Para más información sobre el Nuevo Mausoleo de los Amantes y las fiestas dedicadas a los Amantes de Teruel, se recomienda visitar la página "Bodas de Isabel de Segura" de esta misma web.

LA IGLESIA Y TORRE DE EL SALVADOR

Torre mudéjar de El Salvador (Teruel)En Lo que a la iglesia se refiere, comenzó su reforma poco después de la de Santa María de Mediavilla, concretamente a partir del 11 de abril de 1277 que es cuando don Pedro Garcés, obispo de Zaragoza dio su autorización para la construcción de la iglesia y la torre. En opinión de otros, por las características artísticas de la propia torre, se cree que dicha torre pueda ser posterior a la de San Martín dado que presenta un aspecto más desarrollado y evolucionado y que tal vez pueda datar de la segunda o tercera década del siglo XIV.
Interiormente también presenta la estructura de un alminar hispanomusulmán semejante a la Giralda de Sevilla.
Al igual que con las otras dos anteriores se empezó por la construcción de la torre y muy cerca del portal de Guadalaviar al que serviría de vigía y defensa.
Su torre, junto con la de San Martín, constituye la más bella muestra del mudéjar español.
Una diferencia fundamental con su hermana gemela (la torre de San Martín) es que cubre su arco de paso con crucería y la de San Martín es de cañón corrido. Tienen los mismos temas decorativos pero con distintas formas de distribución.
Cotejando la ornamentación de ambas torres se aprecia que en ésta se da una mayor hipertrofia decorativa y un desarrollo en extensión de mayor amplitud tanto en los paños de arcos mixtilíneos entrecruzados como en los paños de lazos de cuatro octogonal. Todo ello unido a una enfatización más profusa de la aplicación cerámica apoya este carácter más desarrollado y cronológicamente posterior a la torre de San Martín.
En la rivalidad establecida entre ambas torres, la precedencia cronológica está a favor de la de San Martín mientras que la riqueza ornamental se decanta por la de El Salvador en la que la mayor madurez artística se advierte de nuevo por lo que se refiere al sistema decorativo, alcanzando un mayor desarrollo los grandes paños ornamentales, que dan como resultado un verdadero tapiz en el muro exterior.
La iglesia surgida de esta reforma era pequeña, como la actual, y gótico-mudéjar.
Del Cristo del Salvador de esta iglesia, se dice que los caballeros de la ciudad encargaron su talla a dos misteriosos jóvenes, los cuales prometieron realizarla si se les permitía trabajar en secreto. Cuando la acabaron, desaparecieron sin haber probado bocado de la comida que les habían dejado.

LA IGLESIA Y TORRE DE SAN MARTÍN

Torre mudéjar de San Martín (Teruel)No parece que fuera reformada en aquel entonces, pero si lo fue debió ser pequeña y mudéjar. Lo que sí se hizo fue levantar la maravillosa torre de San Martín, la cual fue erigida durante la judicatura de don Juan de Valacloche, entre los años 1315 y 1316. Se alzó a los pies de la iglesia, sobre la calle que conduce al portal de Daroca, hoy de la Andaquilla. Al estar cerca del portal de Daroca sirvió como torre vigía.
Esta torre, así como su gemela de El Salvador, presenta diferente estructura interna y otro sistema decorativo que las torres-campanario de la Catedral y San Pedro. No obstante ambas conservan una serie de rasgos, de elementos comunes a todas ellas a pesar de las diferencias artísticas entre ambos grupos, la Catedral y San Pedro por un lado y San Martín y El Salvador por otro. Entre estos elementos comunes cabe destacar la planta y volumetría prismático-cuadrada, el arco en su parte inferior que da paso al trazado viario, las parejas de ventanas abocinadas en arco de medio punto de su cuerpo central, la disposición superior del cuerpo de campanas, así como el sistema de incorporación de la cerámica vidriada en lo ornamental.
Es de planta cuadrada y presenta en su parte inferior un gran arco apuntado a modo de torre-puerta.
En su decoración guarda bastante similitud con la torre de la Catedral: a media altura conserva sus ventanas abocinadas de medio punto, que evocan al estilo románico, y el cuerpo de las campanas es muy similar, aunque aquí los ventanales dobles son apuntados, más de acuerdo con el período gótico en el que se construyó. Al igual que la de la Catedral, da paso a una calle y, al igual que las demás, está ricamente decorada con cerámica vidriada.
Los refuerzos de piedra de sillería de la base son de mediados del siglo XVI y corresponden a una reforma que realizó el mismo arquitecto francés de Los Arcos, Pierres Vedel. Dicho refuerzo tuvo que llevarse a cabo como consecuencia de que la torre amenazaba ruina a causa de la cesión del terreno.
En su estructura interna esta torre es muy diferente a la de la Catedral, pues en la torre de San Martín, en vez de seguir la tradición cristiana, de pisos superpuestos, sigue directamente la tradición del los alminares almohades: en realidad son dos torres, una envolviendo a la otra hasta el cuerpo de campanas. Por el espacio que queda libre entre ambas asciende la escalera.
A partir del cuerpo de campanas queda solamente la torre externa. Por esta razón la torre ha tenido muchos problemas arquitectónicos, pues ante una solución nueva para ellos, como el cuerpo de campanas, los alarifes mudéjares no supieron darle una respuesta adecuada a su abovedamiento y en el consiguiente reparto de las cargas.
Su ornamentación exterior, aunque aparentemente parecida a las otras torres, es distinta tanto en el ladrillo resaltado, donde aparecen los grandes paños de tradición almohade a base de arcos mixtilíneos entrecruzados formando sesga, así como los lazos de cuatro octogonal. Lo mismo ocurre con su decoración cerámica, donde se añaden a los elementos anteriores otros nuevos como las cenefas en flecha, las estrellas de ocho puntas, los azulejos ajedrezados, un nuevo color (el blanco) y un formato más diminuto y ligero. Con su impacto cromático y su efecto brillante da la sensación de una gran alfombra o tapiz colgado.

OTROS MONUMENTOS MUDÉJARES DE LA PROVINCIA DE TERUEL

La Iglesia y torre mudéjar de Montalbán

Iglesia mudéjar de Montalbán (Teruel)La iglesia de Santiago el Mayor de Montalbán, construida aproximadamente hacia finales del siglo XIII y primera mitad del XIV, constituye uno de los monumentos mudéjares de Aragón de mayor interés tipológico, juntamente con la iglesia de San Pedro de Teruel a la que probablemente sirve de precedente, unidas ambas en estrecho parentesco formal. Ambas se hallan unidas por un estrecho parentesco formal. Posee un claustro, que, de haberse conservado íntegro, sería el primero del mudejarismo.
El espacio de los templos sigue el modelo del gótico levantino, a base de una amplia nave, que tanto se difundió por la Corona de Aragón desde finales del siglo XIII; ambas iglesias tienen testero poligonal y capillas entre los contrafuertes. En esta de Montalbán destaca la estructura de la torre, primero cuadrada y luego octogonal, pero cabe mencionar el riquísimo ábside con un diseño geométrico, que se repite entre los ventanales, y el carácter exótico y orientalizante de los contrafuertes en forma de torreones octogonales.
Junto al interés tipológico existen otras características que todavía acrecientan la trascendencia de este monumento: de un lado el hecho de pertenecer a la jurisdicción de una orden militar, ya que fue la sede de la Encomienda Mayor de Aragón de los caballeros de Santiago, y por otro lado la circunstancia de tratarse de un monumento claramente iniciado en el sistema constructivo del arte occidental cristiano, un estilo gótico y a base de piedra sillar de cantería, pero interrumpido drásticamente con un cambio de materiales constructivos, reemplazando el ladrillo a la piedra sillar y el mudéjar al estilo gótico.
En la parte superior mudéjar, por encima de las capillas laterales tanto del ábside como en la nave, corre una tribuna, que se convierte en el elemento característico de algunas iglesias mudéjares aragonesas de nave única. Esta tribuna se abre al exterior con pocos vanos, destacando el tratamiento ornamental de la zona del ábside en ladrillo resaltado.
Del mismo carácter exótico y orientalizante es la solución dada a los contrafuertes en la zona del ábside, que aparecen exentos por encima de la zona de tribunas, con forma de torreoncillos octogonales. Finalmente, al igual que sucede en el mudéjar de Teruel capital, la cerámica vidriada se integra en la decoración exterior del monumento.

Torre de la iglesia de Muniesa (Teruel)

Torre mudéjar de Muniesa (Teruel)Constituye la joya arquitectónica y monumento emblemático de la localidad. Con sus 55 metros de altura y desde el siglo XVI, se alza a los pies de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Es la única torre de forma octogonal que hay en la provincia y presenta ciertas semejanzas con la torre de la Colegiata de Santa María de Calatayud.
Fue declarada monumento nacional junto con la iglesia en el año 1.931 y el 14 de Diciembre de 2.001 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Por los restos que todavía pueden apreciarse en su base, dotados de una decoración de rombos y franjas de ladrillo, cabe deducir que tal vez formase parte de una iglesia anterior datable en el siglo XIV.
Con forma octogonal de tres metros en cada lado de su base, con los ángulos subrayados por pilares, y sobre el basamento de cantería, se levantan los cinco cuerpos de ladrillo, separados por cornisas de piedras y bandas de azulejos de cerámica en blanco y verde dispuesta en frisos.
En el primer cuerpo destacan unos adornos de esquinillas y rombos, siendo el grosor de sus paredes de 1,60 metros. El segundo presenta rombos y arquerías quebradas y un grosor de 1,50 metros. El tercero destaca por sus óculos, rombos y vanos de medio punto, y su grosor disminuye a los 1,10 metros; siendo en este cuerpo donde se halla ubicado el campanario. El cuarto cuerpo presenta una decoración uniforme, siendo la anchura de sus muros de 70 centímetros. El quinto, además de los óculos, ofrece unos dientes de sierra y un chapitel añadido posiblemente en el S. XVIII.
La torre, en su estructura interna presenta un espacio central hueco hasta la altura de los vanos del segundo piso y entre éste y la pared exterior de la torre se dispone la escalera, de 125 escalones que dan acceso al campanario.

El santuario de la Virgen de la Fuente en Peñarroya de Tastavins (Teruel)

Techumbre mudéjar de la ermita de Peñarroya de Tastavins (Teruel)Este santuario, declarado Monumento Nacional en el año 1931, se halla situado junto al río Tastavins y a una fuente donde según la tradición religiosa se apareció la Virgen a un pastorcillo en el siglo XIII. En el conjunto del santuario existen dos iglesias, una de época medieval (la que aquí se trata) y otra posterior de época modernista.
De la carpintería mudéjar de su artesonado se dispone de noticias documentales indirectas, así como otras derivadas del análisis de los elementos ornamentales, heráldicos y artísticos, de entre los cuales destacan las cruces de Calatrava, armas de la orden militar que ostenta la jurisdicción de la iglesia y que, al incluirse una pintura en rojo, acerca la cronología a finales del siglo XIV o principios del XV, pues es sabido que el Papa Benedicto XIII concedió el uso de esmalte rojo a la Orden Militar de Calatrava en el año 1397, por lo que la techumbre pudo realizarse en torno a esta fecha. En cualquier caso, en estos momentos se conoce una etapa de esplendor en la carpintería mudéjar aragonesa, especialmente en las techumbres decoradas de los coros altos de las iglesias.
Se trata de una techumbre a dos aguas soportada por cuatro robustos arcos diafragma, típicos de la arquitectura gótica levantina, que concentra en el último tramo de la nave la decoración más cuidada a base de lazos de cuatro octogonal formando estrellas de ocho puntas combinando con cruces, todo ello labrado en las tablas de madera al modo ataujerado y sobrepuesto; y lazos de seis, para cuya decoración se ha agramilado la madera de la misma manera que los muros en la decoración de las paredes.
Así pues, desde el punto de vista estructural y decorativo esta techumbre se halla bastante alejada de las complejidades estructurales de la carpintería de armar de tradición almohade, ejemplificada por la armadura de par y nudillo de la techumbre de la catedral de Teruel, corroborando la formación de una escuela regional de carpintería mudéjar en Aragón en la que predominan las sencillas fórmulas estructurales y decorativas.

La iglesia de Santa María la Mayor de Hijar (Teruel)

Torre mudéjar de Híjar (Teruel)Si el arte mudéjar ha dejado escasas huellas en la arquitectura religiosa cristiana de las poblaciones bajoaragonesas, debido a que en la mayor parte de las mismas, como sucede en Alcañiz y Valderrobres, se impusiera con fuerza y personalidad la arquitectura gótica labrada en piedra sillar, sin duda la villa de Híjar constituye una notable excepción a este fenómeno, ya que la iglesia parroquial de Santa María la Mayor es una interesante muestra de la arquitectura mudéjar aragonesa, interés que aumenta al tratarse de una villa de señorío con población mora antes y después de la conquista.
La fábrica de la iglesia parroquial de Híjar se halla construida enteramente en ladrillo, emplazada en la parte más elevada del casco urbano, pudiendo diferenciarse en la misma tres etapas constructivas fundamentales, de la que la primera puede situarse cronológicamente en las primeras décadas del siglo XIV, y a ella corresponden tanto el ábside como el primer tramo de la nave. El ábside es poligonal de siete lados y, contrariamente a lo habitual en la arquitectura mudéjar aragonesa, va dotado de robustos contrafuertes, que no alcanzan el alero en altura sino que dejan paso a un espléndido friso corrido de cruces formando rombos en ladrillo resaltado. En el siglo XVI se produce una ampliación de un tramo más de la nave y del interior de la iglesia, que queda totalmente remodelada. No obstante, el ambiente mudéjar quedó preservado, algo que no ocurrió en la nueva ampliación y reforma efectuadas en el siglo XVIII.

Torre de la iglesia de Olalla (Teruel)

Torre mudéjar de Olalla (Teruel)Construida en el siglo XVI, es el único elemento que queda de la antigua iglesia edificada en el siglo XIV, siendo su construcción similar a las torres mudéjares de Teruel capital. Dado su avanzado estado de deterioro, fue restaurada durante los años 1984 y 1985 por el arquitecto Pedro Ponce de León.
La torre se compone de cinco cuerpos, el más bajo es de base cuadrada y los otros cuatro octogonales. En una de sus caras laterales, la que está orientada al Norte, se añadió un cuerpo anexo de ladrillo para albergar una escalera de caracol que permitiese el acceso a los niveles superiores. El primer cuerpo está dividido en dos plantas, con una ventana circular en cada una de ellas, un gran arco cegado con mampostería y adornos laterales de tiras de ladrillo que se entrecruzan en forma de rombos y presentando en sus cuatro esquinas superiores piezas de cantería molduradas. El segundo cuerpo está decorado con un pequeño zócalo de ladrillo con dibujo de rombos entrelazados y con decoración en los pilastras de las esquinas, en forma de aspas. En el tercer y cuarto cuerpo destacan las cornisas dobles con friso. En el quinto cuerpo, en la restauración realizada, se remató el chapitel. Todos los cuerpos están rematados en piezas de cantería. El chapitel está coronado por la antigua veleta.

Torre de la iglesia de La Merced (Teruel)

Culmina la arquitectura mudéjar en Teruel, ya que se construyó durante el siglo XVI.
Su torre-campanario ha sido restaurada recientemente, recuperando así sus formas y pasando a ser la quinta torre mudéjar de la ciudad.
Esta torre no es completamente mudéjar, ya que el tercer cuerpo, es fruto de una ampliación posterior durante el Barroco, quizás por ello no fue declarada Patrimonio de la Humanidad como sus hermanas por la UNESCO.

Torre de la iglesia de Peralejos (Teruel)

Data del siglo XVI y en ella destaca su torre mudéjar de forma octogonal con decoraciones tales como dientes de sierra, cruces, y azulejos incrustados.
Del interior de la iglesia dedicada a San Bartolomé, caben destacar sus magníficas bóvedas de crucería estrellada, de estilo gótico y una gran concha sobre el altar mayor.

Torre de la iglesia de San Martín del Río. (Teruel)

Su iglesia gótico-renacentista de San Martín data del siglo XVI. Posee fachada barroca y una torre mudéjar octogonal adosada. En su interior destacan el retablo mayor y el retablo renacentista de la Virgen del Rosario.

Torre mudéjar de la iglesia de la Merced (Teruel)
Torre mudéjar de Peralejos (Teruel)
Torre mudéjar de San Martín del Río (Teruel)
Torre mudéjar de Báguena (Teruel)

Torre de la iglesia de Burbáguena (Teruel)

Aunque su iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles fue construida en el siglo XVI, su torre mudéjar fue levantada posteriormente en el año 1768. Sobre una base de cantería se levantan los siguientes cuatro cuerpos de estilo neomudéjar, siendo el segundo el que alberga el cuerpo de campanas.

Torre de la iglesia de Navarrete del Río (Teruel)

Se halla adosada junto a la iglesia barroca de la Asunción de Nuestra Señora y data de la primera mitad del siglo XVII.

Torre de la iglesia de Torrecilla del Rebollar (Teruel)

Su iglesia de San Cristóbal es obra barroca del siglo XVIII y junto a ella se alza majestuosa su torre de estilo mudéjar. En el interior de la iglesia merece la pena visitar una interesante talla del siglo XVI, que representa el Juicio Final.

Iglesia de Villaspesa (Teruel)

Esta maravillosa iglesia del Salvador resulta ser un curioso edificio modernista y neomudéjar de 1912, obra del genial arquitecto Pablo Monguió que tanta influencia tuvo en numerosos edificios de la ciudad de Teruel.

Torre de la iglesia de Báguena. (Teruel)

Destaca junto a su iglesia barroca del siglo XVII dedicada a la Asunción de Santa María. Es una torre octogonal construida en ladrillo. Ventanas de medio punto, frisos de esquinillas y cruces de múltiples brazos decolar los lienzos.

Torre mudéjar de Albalate del Arzobispo (Teruel)
Iglesia de Villaspesa (Teruel)
Torreón de la Escalinata (Teruel)
Torre mudéjar de Navarrete del Río (Teruel)

Torre de la iglesia de Allueva (Teruel)

Su iglesia de estilo gótico-renacentista data del siglo XVI. Está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción y junto a ella se levanta la torre de estilo mudéjar.

Torre de la iglesia de Valdealgorfa (Teruel)

Su iglesia de la Natividad es un templo barroco del siglo XVIII, del cual destaca su portada-retablo. La torre tiene características mudéjares en su ornamentación de ladrillo resaltado. También es destacable su órgano del siglo XVIII.

Torre de la iglesia de Mas de las Matas (Teruel)

Esta iglesia dedicada a San Juan Bautista fue iniciada en 1734. Es un edificio de estilo barroco con torre barroca y detalles mudéjares. Con sus 64 metros de altura es la más alta de la provincia de Teruel.

Torre de Lechago (Teruel)

Data del siglo XVII. Su cuerpo superior es octogonal y de ladrillo; está decorado mediante fajas de esquinillas.

Torre de la iglesia de Albalate del Arzobispo (Teruel)

Su iglesia parroquial está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. Es de estilo gótico-renacentista. Junto a ella destaca su torre adosada de precioso estilo mudéjar (s. XVI), decorada con rombos, esquinillas a tresbolillo, motivos cerámicos y arcos de medio punto doblados.

Torre de la iglesia de Crivillén (Teruel)

La iglesia de esta localidad turolense está dedicada a San Martín de Tours. Es del siglo XVIII y junto a ella se alza su torre con pervivencias mudéjares. Todo el conjunto goza del honor de haber sido declarado Monumento Histórico-Artístico.

Torreones de la Escalinata de Teruel

Constituyen un claro ejemplo del estilo neomudéjar. Fueron construidos entre los años 1920 y 1921.

EL MUDÉJAR TUROLENSE EN LA EDAD MODERNA

En el arte mudéjar turolense, como en el resto del mudéjar hispánico, hallamos uno de los más elocuentes testimonios de lo que fue el ser histórico de la España medieval cristiana, auténtico crisol de la cultura islámica de Oriente y de la cultura cristiana de Occidente. Todo ello fue posible merced a circunstancias históricas de tolerancia y convivencia de las tres religiones monoteístas: cristianos, judíos y musulmanes. Este ambiente se quebró en los tiempos modernos: expulsión de los judíos en 1492; conversión forzosa de los mudéjares en 1502 para la Corona de Castilla y en 1526 para la Corona de Aragón; expulsión de los moriscos en 1609 y 1610. Pero esta liquidación de carácter político-religioso no pudo ya afectar a un legado cultural, el arte mudéjar, que había penetrado en profundidad quedando para siempre sobre el solar hispánico.
Entrado el siglo XVI lo mudéjar sigue encontrando terreno propicio en los interiores de la arquitectura civil, en los cimborrios como el de la catedral de Teruel, al igual que los de la Seo de Zaragoza y de la catedral de Tarazona, por el maestro Juan Lucas, alias Botero, y sobre todo en las torres-campanario de la arquitectura religiosa, que disfrutan de un tardío florecimiento y esplendor por toda la geografía provincial. Esta tradición constructiva tan profunda y arraigada va a pervivir a lo largo de los siguientes siglos hasta la actualidad, eclosionando con las múltiples construcciones neomudéjares de la ciudad de Teruel.

EL MUDÉJAR EN LA ACTUALIDAD

Hasta finales del siglo XIX, varias fueron las causas que provocaron un notable deterioro en los monumentos mudéjares turolenses: el desinterés por el arte mudéjar, el propio paso del tiempo, las diversas guerras que también tuvieron como escenario a esta tierra aragonesa, la fragilidad de los materiales utilizados (ladrillo,yeso,etc), el escaso apoyo económico por parte de las administraciones estatales, etc.
Fue a finales del siglo XIX cuando numerosos arquitectos, escritores y estudiosos en general, retomaron el interés por este arte tan singular, comenzando a editarse libros, monografías, fotografías etc, en pro del arte mudéjar. Llegado el año 1986 el arte mudéjar turolense sale por fin de su anonimato al ser declarado por la U.N.E.S.C.O Patrimonio Mundial. Este sería pues el primer paso de una larga carrera para salvaguardar el arte mudéjar para las generaciones futuras. Según declaró textualmente el Director General de la U.N.E.S.C.O: "El reconocimiento del mudéjar ha sido costoso, pero al final, efectivo. Un duro trabajo que señala a este arte como universal porque responde a un hecho socio-cultural que plasma, de manera fiel, la convivencia entre las culturas musulmana y cristiana".
Después del largo camino recorrido hasta aquí y los esfuerzos invertidos por parte de todos, sólo nos queda un gran objetivo que cumplir: “Seamos capaces de conservar para las generaciones futuras este gran legado artístico surgido de la fraternidad entre las culturas musulmana y cristiana”.

 

Bibliografía

Borrás Gualis, Gonzalo:
* “El arte mudéjar en Teruel y su provincia” – Cartillas turolenses, nº3, Instituto de Estudios Turolenses, 1987.
* “Los mudéjares y el arte mudéjar turolense” – Historia ilustrada de la provincia de Teruel.
* “Teruel mudéjar, Patrimonio de la Humanidad” – Zaragoza, Ibercaja 1991.

Novella Mateo, Angel:
* “El artesonado de la catedral de Teruel” – Zaragoza, CAZAR, 1981
* “La transformación Urbana de Teruel a través de los tiempos” Instituto de Estudios Turolenses, Teruel 1988.

Sebastián López, Santiago:
* “El artesonado de la catedral de Teruel” – Zaragoza, CAZAR,1981.
* “Visión panorámica del arte Turolense” – Cartillas turolenses, nº 18, Instituto de estudios Turolenses, Teruel 1996.

 

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