Vista parcial de Villalba Baja. Óleo. Lafuente - 1990

ASPECTOS CULTURALES DE VILLALBA BAJA

 

 

LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Su construcción data del año 1695 tal y como puede comprobarse en una piedra de la esquina sureste del templo en la que se lee: “Se asentó la primera piedra el 20 de septiembre de 1695”.
Su constructor parece ser que fue el mismo que construyó la de la localidad turolense de Villarquemado, dado que los planos son idénticos y las fechas aproximadas.
La fachada principal y entrada al templo están orientadas al medio día. Está construida a base de mampostería y ladrillo, estando fuertemente reforzadas sus esquinas con piedra tallada.
Arquitectónicamente es un templo de estilo barroco con tres naves ( una central y dos laterales) y planta de cruz latina. La cabecera de la nave central presenta un ábside de forma semicircular rematado por un cimborrio octogonal y éste a su vez en un casquete semiesférico. Las bóvedas están conformadas por arcos de medio punto, o medio cañón con lunetas. El pórtico, de estilo barroco, presenta dos columnas, balaustrada y hornacina,y todo ello en piedra tallada.
Dispone de presbiterio, dos sacristías, baptisterio (bajo el coro), coro y torre.
Durante la guerra civil sufrió numerosos desperfectos por la acción de la artillería y la aviación, al ser este pueblo línea divisoria entre ambos contendientes y por espacio de más de dos años. A todo lo anterior hay que sumar la desaparición de retablos, imágenes, ornamentos sagrados, libros litúrgicos, objetos de culto, y el propio Archivo Parroquial con abundantes escritos y documentos antiguos que eran testimonios fidedignos de la historia del pueblo; con su destrucción y quema en el Plano, y cuyas cenizas esparcieron los vientos, se perdió el acervo inmenso de historia, cultura, tradición, etc, que los antepasados habían legado con tanto trabajo, ilusión y cariño.

 

Iglesia de Villalba Baja
Piedra con grabado de la fecha  de edificación de la iglesia
Portal de la iglesia

 

Cabe resaltar también que durante la contienda aludida, esta iglesia quedó convertida en garaje, cocinas y hospital militar.
Terminada la guerra se procedió a rehacer la bóveda de la sacristía primera, a la colocación de nuevas puertas, y a las reparaciones más urgentes con el fin de abrirla nuevamente al culto. Posteriormente se pavimentó la nave central y se construyó un nuevo altar así como nuevas repisas para colocar las imágenes. Finalizadas las obras de restauración se colocaron y ordenaron las imágenes en las diferentes capillas. En su lugar correspondiente se hace constar la desaparición de los retablos e imágenes. Sin duda, éstas eran de talla y algunas de gran valor artístico y religioso. Pero el inmenso valor lo formaban los retablos, que cada capilla ostentaba, así como el grandioso retablo del Altar Mayor. Como ejemplo de ello cabe destacar que en la actual capilla del Pilar, estaba ubicado el retablo de Santa Ana, de incalculable valor, que, según la tradición, procedía del desaparecido pueblo de Villarplano.
En el transcurso del tiempo se le han practicado sucesivamente nuevas fases de reformas y mejoras hasta presentar el aspecto que actualmente podemos contemplar.

Torre de la Iglesia de Villalba Baja
La torre

Se halla adosada sobre el ángulo izquierdo de la iglesia. Hasta el campanario presenta forma de prisma cuadrangular y desde el campanario al capitel forma de prisma octogonal, siendo esta última parte un añadido y de diferente estilo.
En el año 1960 se desmontó todo el tejado de dicha torre al haber quedado parcialmente hundido. Hasta 1976 que se acometió su reforma, los dos pisos y la escalera de la misma tuvieron que soportar todo tipo de inclemencias meteorológicas. Tampoco las campanas pudieron voltearse dado el gran riesgo que suponía el desplazamiento hasta las mismas.
Finalmente, y teniendo en cuenta el alto riesgo que suponían los continuos desprendimientos, tras las diligencias oportunas, se acordó comenzar la restauración, la cual se emprendió el 17 de mayo de 1976.



Las campanas

La grande data del año 1842, pesa 270 kg. En el centro de la misma hay una cruz con pedestal punteado y una inscripción que dice:”Reinando la Majestad de Dª Isabel II y la Constitución de la Monarquía Española”
Campanas y reloj de la iglesia La pequeña data del año 1914, pesa 150 kg. En el anillo superior se lee “María Nicolasa”. En el centro se aprecia una cruz, un escudo y la siguiente inscripción:” Fundición de campanas de Vicente Domingo Roses. Madrid”.


El reloj de la torre

Fue adquirido e instalado en el año 1924. Durante la guerra civil sufrió grandes desperfectos además de la pérdida de su esfera luminosa. En 1946 se reparó, durando su reparación hasta el año 1975.
Terminada la restauración de la Iglesia, y a instancias del vecindario, se procedió a su reparación quedando rehabilitado e instalado el 29 de mayo de 1980, pero ahora con su correspondiente y moderna transformación electromecánica que incluso le permite funcionar durante 24 horas en caso de corte del fluido eléctrico.

EL CEMENTERIO PARROQUIAL

Desde los primeros siglos del Cristianismo, los cementerios fueron considerados como lugares sagrados sujetos a la autoridad eclesiástica. Generalmente han existido en todas las diócesis dos tipos de cementerios, según la entidad constituyente: los parroquiales y los municipales. Sin embargo, en unos y otros, siempre ha sido la iglesia la que ha ejercido la jurisdicción espiritual.
En lo que al cementerio parroquial de Villalba Baja se refiere, cabe decir que estaba ubicado junto al ábside de la Iglesia Parroquial, en su parte noreste, concretamente en el solar que actualmente ocupan las escuelas y el Ayuntamiento. Su construcción podría remontarse al año en que se construyó la iglesia (1695) o posteriores, por el contrario se desconoce el año en que dejó de prestar servicio.
En las excavaciones llevadas a cabo para levantar los cimientos de las actuales escuelas y Ayuntamiento (1985), aparecieron múltiples restos humanos así como numerosos elementos cerámicos con que se acompañaba antiguamente a los difuntos.
En el año 1944, siendo obispo de la diócesis el excmo. Fr. León Villuendas Polo, y a petición del Ayuntamiento de Villalba Baja, el obispado acuerda poner en venta el solar de dicho cementerio. Las razones expuestas eran el desmoronamiento de los muros y la necesidad de su desaparición del centro de la población por motivos de sanidad y urbanización.
Finalizados los trámites correspondientes, se exhumaron los restos que allí descansaban y se procedió a su traslado al otro cementerio, conocido hoy como el cementerio viejo. Tras limpiar y adecentar el solar, se iniciaron las obras de construcción de las escuelas y Ayuntamiento anteriores a las actuales.

EL REBOLLO GORDO

Rebollo Gordo
Se encuentra situado en la partida del Monte, en dirección a Corbalán. Mide más de cuatro metros de anchura y cuenta con una edad de más de mil años de vida. Pertenece a la familia de las fagáceas y se identifica con la especie “quercus tozza”, especie propia de parajes frescos. Posee una copa ancha, corteza cenicienta, hojas verdosas, largas, caedizas y pálidas en el envés, flores en amento y espiga articulada con bellotas solidarias sobre colgante corto.
Compite en antigüedad con el Pino Escobón de Linares de Mora de 23 metros de altura y medio siglo de edad, y con el pino de San Bernabé situado entre Linares de Mora y Nogeruelas.

 


LA ANTIGUA ERMITA DE SAN CRISTÓBAL

Antigua ermita de San Cristóbal
Los antepasados de Villalba Baja fueron fieles devotos de San Cristóbal y las generaciones posteriores han sabido conservar viva la antorcha de su devoción. Las raíces de ésta y sus cultos se hunden en los cimientos de la fundación del propio pueblo.
La antigua ermita de San Cristóbal está enclavada en el monte de su mismo nombre, a 1070 metros de altura. Es un edificio antiquísimo cuya fecha de construcción se desconoce por la desaparición del Archivo Parroquial durante la Guerra Civil.

En el correr de los años esta ermita ha sufrido multiples reparaciones. En la contienda civil (1936-1939) quedó desvalijada y destrozada. Terminada aquella, fue reconstruida y abierta al culto, aunque pocos años después, parte del tejado necesitó de una nueva reparación.
No es ninguna obra de arte; su construcción es sencilla y sus materiales nobles: piedra, yeso y madera. Sin embargo, los cimientos son sólidos y fuertes como la misma roca sobre la que se asientan sus muros.
Al estar situada en el vértice del puntal es azotada continuamente por las inclemencias climatológicas continentales que la envuelven; prueba evidente de ello son las frecuentes reparaciones que requieren tanto su cubierta como las propias paredes.

LA NUEVA ERMITA DE SAN CRISTÓBAL

Tras la última reparación interior y exterior de la antigua ermita (1980), el pueblo comentó y propuso la necesidad de construir una nueva en un lugar del término que reuniese unas mejores condiciones tanto de proximidad y paisajísticas, como de fácil acceso. La idea no cuajó en aquel año, pero si dos décadas después. En 1999, tras varias reuniones del Ayuntamiento y la Sociedad del Término con los vecinos, se aprobó su construcción en la partida del Robollo Gordo.

 

Vista exterior de la nueva ermita de S.Cristóbal
Interior de la ermita

 

Su construcción comenzó a principios de mayo de 1999, quedando terminada a mediados de mayo del 2000. En ella participó todo el pueblo. Dicha construcción no fue continua sino por etapas y fundamentalmente durante los fines de semana.
No es una rica catedral, ni un magnífico templo; tampoco posee ricos retablos, ni insignes imágenes policromadas, pero si resulta muy acogedora y rodeada de un paraje natural autóctono. Dispone de un porche o pórtico que sigue la línea tradicional de los siglos XVII y XVIII.
Su inauguración y bendición estaban previstas para el 12 de junio del 2000 (día de Pentecostés), pero por complicaciones de fechas y fiestas se aplazó al 12 de agosto del mismo año, víspera de las fiestas patronales de la Asunción y San Roque.


LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ

 

LA FUENTE MARÍA SALVADOR

El año 1925 ha pasado a la historia de Villalba Baja como el año de la traida de las aguas y la construcción de la fuente María Salvador. El acontecimiento llenó a los villalbinos de una alegría innenarrable, ya que no tenía precedentes.
El manantial del que se alimentó la fuente era el mismo que el actual: el que se halla situado en la partida María Salvador, a cuatro kilómetros del pueblo.
Antigua fuente de María SalvadorLa fuente pública quedó instalada en la calle de San José, junto a la carretera Tarragona-Córdoba. Era de ladrillo, con lienzos revocados de cemento, de forma rectangular, y con una pila al pie para recoger el agua de sus dos caños.
Al año siguiente (1926) se le añadío el abrevadero y, pocos años después, el lavadero a escasos metros de la misma, el cual todavía está en activo.
En 1960 comenzó a mermar el agua. Realizadas las averiguaciones y trabajos pertinentes, se comprobó que el suelo sobre el que se asentaba la fuente había falseado y había roto la tubería.
Dado que la obra a emprender suponía unos elevados costes económicos, el Ayuntamiento procedió a solicitar de la Diputación Provincial de Teruel la ayuda económica pertinente para cubrir los gastos. La solicitud fue aceptada y la obra quedó incluida en el Plan de Cooperación Provincial 1962-63. Comprendía la demolición de la fuente María Salvador, la construcción de la nueva y actual fuente con su abrevadero correspondiente, así como la reposición de tuberías y desagües.

LAS HERRERÍAS

Hoy día ya no existen, no obstante merece la pena mencionarlas dada la importancia que tuvieron en su tiempo. Algunas de ellas eran particulares, otras del Ayuntamiento.
Pertenecían al ayuntamiento las siguientes:
La de la calle Mayor: En el año 1925 fue subastada, quedándosela en arrendamiento un vecino del pueblo. Tras cerrarse, el local fue vendido a uno de los vecinos Villalba.
La del antiguo corral del horno: Data del año 1933 y estaba situada en lo que actualmente es el frontón.
La del ayuntamiento viejo junto al trinquete: Se construyó en 1945 y se cerró en 1964.
Entre las particulares destacaron las siguientes:
Una ubicada en una casa de la calle J. Antonio ( en el barrio Bajo).
Otra situada en la calle San José y que estaba especializada en la construcción y reparación de carros.


LA ANTIGUA CASA CONSISTORIAL Y LAS ANTIGUAS ESCUELAS

Se desconoce el año de su construcción. La única referencia escrita que existe sobre la situación del antiguo edificio que contenía el Ayuntamiento y Escuelas antiguas, data de los años 1889-90. En el documento correspondiente se menciona la Casa Consistorial y las Escuelas, sitas en la plaza. El edificio constaba de dos plantas: En la primera, o planta baja, se hallaban la secretaría, el salón de sesiones, el calabozo y la carnicería, y como pórtico, el típico trinquete aragonés. En la segunda estaban las dos escuelas unitarias y el granero para leñas que antiguamente se utilizó como almacén del diezmo y pósito.
Primer Ayuntamiento y escuelas de Villalba BajaSus materiales eran mampostería y estaban rejuntados con argamasa de cal; los arcos del trinquete de sillería y con dos accesos al mismo.
Tras sufrir el edificio varios y serios desperfectos durante la guerra civil, el Ayuntamiento tomó la decisión de adquirir el antiguo solar del Cementerio Parroquial para la construcción de un nuevo Ayuntamiento y escuelas. El citado terreno fue concedido por el Obispado de Teruel en el año 1944. Conseguido el terreno, y tras los trámites correspondientes, se iniciaron las obras del nuevo edificio que albergaría el nuevo Ayuntamiento y las nuevas escuelas. En la planta superior se instalaron el Salón de Sesiones, la Secretaría y el Archivo. La planta baja fue ocupada por las dos Escuelas Nacionales.
Con el paso de los años estas nuevas escuelas y Ayuntamiento volvieron a necesitar de nuevas reformas, hasta que por fin a partir del año 1985 se pudo disponer del nuevo y moderno edificio que hoy existe, el cual vuelve a albergar al nuevo Ayuntamiento con sus correspondientes dependencias, las nuevas escuelas, el consultorio médico y el centro social situado en su planta baja.


EL HORNO

En lo que actualmente es el frontón existió un horno, cuya fecha de construcción se desconoce. Fue reparado durante los años 1938, 1943 y 1950. En 1963 se cerró definitivamente y en 1971 se derribó por estar en ruinas.

EL MOLINO

Se halla situado en la partida “El Molino”, en la margen izquierda del río Alfambra, Estado actual del antiguo molino muy próximo a éste y al pueblo. Hoy día esta fuera de funcionamiento y muy deteriorado.
Se desconoce el año de su edificación. Los materiales de construcción son de mampostería y están rejuntados con argamasa de cal y yeso. Los arcos de la acequia son de piedra labrada.
El edificio con sus cuadras, corral y paso mide unos mil metros cuadrados de superficie y contiene un huerto.
En la planta baja se hallaban las cuadras, un amplio local con dos muelas, la limpia y la cocina. En la parte alta es donde estaban las habitaciones propias de la vivienda. Disponía de agua potable y servicio eléctrico, pues él mismo dio servicio eléctrico al pueblo desde el año 1945 hasta el año 1951.


EL BATÁN

Ruinas del solar en el que estuvo ubicado el batán
Es otro de los edificios en ruinas del que sólo quedan restos de algunas paredes. Se halla a 1 km aproximadamente de la localidad y en la partida de su mismo nombre.
Aunque se desconoce la fecha de su construcción, si se sabe que este edificio era un batán en el que se preparaba la lana y se fabricaban los lienzos y tejidos que luego eran exportados al interior de la península.
El edificio constaba de dos plantas: en la primera se hallaban los talleres que se nutrían del agua de la Acequia Madre. En la parte superior estaba la vivienda.
Hoy sus muros desmoronados por el paso de los años, agrietados por el rugido del viento y horadados por las lluvias y nieves, evocan un ayer lejano de actividad y servicio a la comunidad.


LOS PEIRONES

Restos del único peirón existente actualmente
Son pequeños monumentos diseminados por calles y plazas de los pueblos cuya construción suele ser sencilla y los materiales nobles: piedra, adobes, ladrillo, etc, y a veces con revestimiento de yeso y cal. En su parte superior contenían una hornacina con la imagen de un santo o la efigie del mismo grabada en azulejos. La terminación solía ser una cruz de hierro.
A estos peirones concurría el pueblo en el transcurso del año y por diferentes motivos: bendición de términos, rogativas, inicio de romerías, ejercicio de novenas etc.
En lo que a Villalba respecta, existieron cuatro peirones dentro del casco urbano, los cuales desaparecieron durante la guerra civil y años posteriores:
El Peirón de "las Almas": Estaba situado al final de la calle del Pilar. Tenía hornacina y en su interior tres efigies grabadas en azulejo: la del centro dedicada a las almas, la de la derecha a la Virgen del Pilar y la de la izquierda a San José.
El Peirón de "San Miguel": Emplazado en la calle Mayor, próximo a la iglesia en su parte oeste. También constaba de hornacina y en su interior azulejos con la efigie del santo.
El Peirón de "Santa Bárbara": Se hallaba en la calle Rosario. Su forma es idéntica al anterior y con una efigie de la santa.
El Peirón de "San Pascual": Estaba ubicado en la calle de su mismo nombre y en la partida las Menas. Su forma era similar a los anteriores y contenía una imagen del santo.


EL FERROCARRIL DE VILLALBA

Esta vía de comunicación fue solicitada ya en el año 1853. El 22 de enero de 1926 se anunció el proyecto de ejecución el cual conseguiría vertebrar la provincia. Era la gran obra pública diseñada por la dictadura de Primo de Rivera para satisfacer las, entonces como ahora, justas y necesarias demandas de la población. El ingeniero turolense Bartolomé Esteban se encargó de los estudios previos y durante cuatro años se edificaron hangares y estaciones, se removieron y explanaron tierras, se abrieron túneles, se levantaron puentes…toda una infraestructura necesaria para superar la orografía tremendamente abrupta de estos territorios.
El tramo Canfranc-Francia fue inaugurado el 18 de julio de 1928, pero otros tramos como el de Caspe-Fraga y Teruel-Alcañiz (que pasaba por Villalba Baja) que entre los años 1925-30 ya estaban terminados a falta sólo del tendido eléctrico, por problemas jurídicos y económicos fueron abandonados, no llegando a funcionar nunca. Cabe destacar que en el tramo Teruel-Alcañiz trabajaron alrededor de 25 operarios de Villalba Baja y aproximadamente otros 200 de diferentes provincias españolas.

Estación  ferroviaria de Villalba Baja
Vía de ferrocarril Teruel-Alcañiz a su paso por Villalba Baja
Uno de los túneles del ferrocarril de Villalba Baja

En algunos mapas topográficos, todavía hoy puede observarse una línea que discurre paralela a la carretera nacional 420 en el entorno de Villalba Baja.
Hoy, al pasar obligatoriamente delante de la ESTACIÓN en nuestras idas y venidas a Teruel, nos vemos obligados a contemplar con tristeza como el tiempo intenta llevarse los recuerdos de una ilusión que nunca se cumplió, y… lo que todavía es peor, que casi 80 años después nadie en este país se haya acordado de la estación ferroviaria de Villalba Baja y de las otras muchas que también fueron abandonadas en nuestra geografia española, ni haya tenido la delicadeza de aprovechar sus majestuosos edificios en beneficio de las poblaciones correspondientes.
Un proyecto de Vía Verde pretende recuperar su uso; si en Villalba ya no se va a oir el traqueteo de las locomotoras, al menos que la disfruten ciclistas y caminantes.

 

 

BIBLIOGRAFÍA
* "Villalba Baja: Historia, tradición y costumbres" - Timoteo Galindo Guillén y Francisco Julián Garzarán - Martín impresores - Valencia, 1986

 

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