Río Alfambra a su paso por Villalba Baja

GEOGRAFÍA DE VILLALBA BAJA

 

 

INTRODUCCIÓN

La localidad de Villalba Baja, con 914 metros de altitud, se halla situada a 11 kilómetros al norte de Teruel capital.Tiene una extensión de 43´89 kilómetros cuadrados. Pertenece al Partido Judicial de Teruel y se extiende, en la margen derecha del río Alfambra, sobre una rinconada que forman dos cerros, separados por un barranco.
Es la primera población que se encuentra saliendo de Teruel, en dirección a Alcañiz, en la carretera nacional 420 de Tarragona-Córdoba, que atraviesa el pueblo de S a N.
Limita al N con el término de Alfambra, al NE con el de Peralejos, al E con el de Cuevas Labradas, al SE con el de Corbalán, al S con los de Tortajada y Concud, y al O con el de Celadas.

 

 

GEOGRAFÍA DE LA LOCALIDAD

El término es accidentado, destacando los montes de Cabezo de Pinar, el Cerro de San Cristóbal y la loma de Villallano. Está atravesado de N a S por el río Alfambra, que nace en la Sierra de Gúdar y, tras regar distintas vegas y recibir en su cauce las aguas de barrancos y ramblas procedentes de tormentas temporales y nieves invernales, se une, en Teruel, al Guadalaviar, procedente de los Montes Universales, y ambos forman el Turia que sigue su curso hacia tierras levantinas.

Carrascal
Cosechando un campo de cereal
Chopera

La temperatura es la que corresponde a las temperaturas medias de la cuenca del río Alfambra: En enero se suelen registrar, por lo general, las temperaturas más bajas, alrededor de 6 grados; ascendiendo a 7 en febrero; a 8 en marzo; 10 en abril y 15 en mayo. Sigue subiendo a 18 en junio, para situarse alrededor de los 23 en julio y agosto. A partir de septiembre (19 grados) comienza de nuevo el descenso de temperaturas (8´5 en noviembre y 6´5 en diciembre).
Las precipitaciones, en su mayoría, están causadas por las perturbaciones equinociales del Mediterráneo derivadas del frente polar. Dichas precipitaciones se producen en otoño, principio y fin del invierno, y primavera.
El frente de los alisios aporta precipitaciones torrenciales a principios del verano y los monzones ibéricos no suelen aportar otra precipitación que las tormentas estivales locales.
No se suelen sobrepasar los 80 días de lluvia anuales, siendo la precipitación media anual entre los 450 y 550 mm.
El clima de Villalba Baja y toda la cuenca del Alfambra es de tipo Depresión del Ebro, pero continental, al hallarse cerrada dicha cuenca por barreras de montañas que impiden las altas precipitaciones. La oscilación térmica está entre 35 grados y -6 grados. Suele llover alrededor de 80 días y nevar 3 ó 5 días. Se trata de un clima intermedio entre el costero y el de la Meseta.

Jabalí
Zorra
Conejo

La flora, en su relación con la hidrografía, aporta no pocos beneficios a la localidad: influencia sobre las lluvias, regulación de la temperatura, aumento de la humedad, regulación del curso fluvial (evitando la erosión y el arrastre), etc. Las especies más comunes son:
En el monte: pino silvestre, roble negral o rebollo, sabina, sabina rastrera o chaparra, enebro, manzanilla, camomila, aliaga, tomillo, ruda, obelcho, retama, palmito, ajedrea, gamón, espiguilla, correhuela, hinojo, espliego, mielga, arnacho, alvada, selvia, espino, gayuba, palomesto guillomo, etc.
En la vega, las especies más comunes están representadas por: álamo canadiense, álamo blanco, álamo negro, chopo lombardo, sauce, olmo, nogal, junco, mimbre, caña común, etc.
La fauna está constituida por: el zorro, jabalí, tejón, comadreja, liebre, conejo, erizo, ardacho, lagartija, culebra, víbora, búho, lechuza, buitre, halcón, milano negro, cuervo, graja, urraca, golondrina, tordo, gorrión, tórtola, paloma torcaz, perdiz, codorniz, etc.
Los cultivos y cosechas de secano dependen de tres factores: la composición química del suelo, el clima y la disponibilidad de agua. Los suelos no son muy favorables para la vegetación ya que carecen de dos elementos fundamentales para las plantas: la potasa y el ácido fosfórico. A lo anterior hay que añadir que en todo el término existe un alto porcentaje de cal, salvo en pequeñas zonas que, por ser de carácter diluvial, tienen una composición más variada, y en los terrenos miocenos en los que predominan las margas rojas. En ellos se mantienen nivelados los porcentajes de cal y sílice.

Cerdo
Gallo
Ganado ovino

Los principales cultivos de estas zonas de secano se reducen casi exclusivamente a los cereales: trigo, centeno, cebada y avena. Aunque en la actualidad ya no se cultivan, hay que mencionar otros cultivos que, en otros tiempos, tuvieron su importancia: la vid, yeros, lentejas, azafrán, guijas, guijones, esparceta (pipirigallo), etc.
Las tierras de regadío presentan una notable diferencia con respecto a las de secano, gracias a la composición química del suelo y al agua disponible, que en todo caso es bastante escasa durante el periodo estival en los últimos años, salvo en épocas de crecidas diluviales del río Alfambra.
Estas tierras contienen más cantidad de arcilla proveniente de las riadas del Alfambra, así como más materia orgánica procedente del abonado a base de estiércol, de los restos de vegetales y del limo depositado por el propio río en sus crecidas.
Es, pues, en la vega fluvial, donde mejor se adaptan toda clase de cultivos, por contener las tierras proporciones regulares y equilibradas de cal y arcilla y buenas dosis de materia orgánica.

Codorniz
Gorrión
Urraca

En otras épocas fueron muy comunes ciertos cultivos de uso general tales como: el cáñamo, el maíz, plantas forrajeras (alfalfa), remolacha azucarera, la patata y diversas variedades de árboles frutales. A partir de la incorporación de España en el Mercado Común Europeo, comenzaron a desaparecer la mayoría de estos cultivos, pasando a ser ocupados sus espacios por las actuales plantaciones de chopos, salvo en los terrenos dedicados a huertos, donde se cultivan productos hortícolas tales como: tomates, judías, cebollas, ajos, lechugas, acelgas, escarolas, borrajas, berzas, pepinos, calabazas, etc.
La ganadería, en toda la provincia de Teruel, alcanzó su apogeo a partir del año 1890. En Villalba también tuvo su importancia, pero en la actualidad ha sufrido un descenso considerable por causas varias, siendo la más destacada la emigración de los habitantes. Aunque el descenso ha sido notable, no ha llegado a desaparecer gracias a algunos ganaderos locales dedicados al ganado lanar y al ganado porcino.
En lo referente a la población, Villalba Baja, como otros muchos pueblos de Aragón y del valle del Alfambra, siempre ha luchado por combatir la recesión demográfica que, al igual que en toda la comunidad, comenzó a partir del año 1900 y se agudizó en los años 60, dejando a muchos pueblos semidesiertos. Las causas de la emigración no fueron otras sino:
- La carencia de servicios elementales en las poblaciones.
- El deterioro de la agricultura, industria y economía como consecuencia de la guerra civil.
- Las secuelas propias de una etapa angustiosa de posguerra: hambre, racionamiento de alimentos, falta de medios y recursos para generar ingresos económicos, etc.
- El gran desarrollo de la industria en otras zonas de España (Cataluña, País Vasco, Zaragoza, Valencia, etc.) que atrae a numerosos campesinos aragoneses y de otras regiones españolas.
- El éxodo hacia paises extranjeros (Alemania, Francia, Suiza, etc.) en busca de ingresos con los que hacer frente a las necesidades básicas de la vida.
- El escaso índice de natalidad.

AÑO
POBLACIÓN
1900
419 h
1936
500 h
1950
454 h
1955
450 h
1960
385 h
1965
348 h
1970
329 h
1975
269 h
1980
258 h
1990
220 h
2000
208 h
2001
209 h
2002
200 h
2003
201 h
2004
203 h
2005
205 h
2009
202 h
2010 187 h

 

EL GANADO DE LA CARNE

Antiguamente, y hasta finales de la Guerra Civil, en Villalba Baja existía una costumbre similar a la de otros pueblos de las serranías turolenses, relacionada con la carne de oveja. En Villalba se le denominó “El ganado de la carne”, en otras localidades se le llamó de diversas formas: Ganado del pueblo, Viejas, etc, siendo también distintos, si bien bastante parecidos, el reglamento, la forma de distribución de la carne etc.
En Villalba esta costumbre consistía en lo siguiente:
Con el fin de que los vecinos tuviesen, sobre todo en verano, carne buena, abundante y barata, se formaba el Ganado de la Carne, allá por el mes de mayo.
Para ello, los ganaderos aportaban algunas ovejas que eran tasadas a precio corriente y normal. El Ayuntamiento, por su parte, ponía en arrendamiento las partidas del Monte, desde el río hacia Corbalán. La persona que tomaba en arrendamiento los pastos y ganado tenía que cubrir el precio establecido por el Ayuntamiento y servir la carne a precio más bajo del corriente.
Llegado el verano, sacrificaba cada día las ovejas necesarias y distribuía la carne. Cada familia era portadora de un “palo especial” en el cual se marcaban los kilos de carne recibidos, para en su día hacer la liquidación, la cual se realizaba de la siguiente forma: Si el ganadero había consumido menos kilos de carne que el valor de las ovejas aportadas, recibía la diferencia en metálico; si por el contrario había consumido más kilos, pagaba la diferencia al precio corriente.
En un principio la carne era repartida en la carnicería del Ayuntamiento, si bien más tarde se realizó en la casa de quien se quedaba la subasta.
Quienes no aportaban ovejas a dicho ganado, por no tener o no reunir las condiciones exigidas, podían, igualmente, comprar dicha carne. También gozaban de este beneficio todos los funcionarios de la localidad.
El día de San Miguel se daba de baja dicho ganado y las reses sobrantes quedaban como propiedad del arrendatario.
Tras finalizar la Guerra Civil , dejó de funcionar esta tradicional costumbre.

 

 

BIBLIOGRAFÍA
* "Villalba Baja: Historia, tradición y costumbres" - Timoteo Galindo Guillén y Francisco Julián Garzarán - Martín impresores - Valencia, 1986

 

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